Yo sabía que el algoritmo conocía tus preferencias: lo que lees, lo que comes, tus gustos musicales. Pero esto es demasiado. Tan solo había pasado frente a una tienda y admirado unas botas de montar, cuando minutos después recibo en el celular una promoción de calzado campestre. Saliendo de la oficina, se me averió el coche y, al llegar a casa, me telefonean para ofrecerme un auto nuevo. A pocos días de mi aniversario con Natalia, mi correo estaba lleno de publicidad de viajes a lugares que ella amaba en secreto. Una noche soñé que moría accidentado y al despertar me encuentro con un anuncio de seguros de vida. Lo primero que vi cuando supe que mi mujer me engañaba, fue un aviso de pistolas con silenciador. Hundido en la cárcel, pensé en librarme de esta persecución de pesadilla. Hace poco he recibido un folleto con servicio de abogados.
Hay días en que la ropa me queda demasiado grande no porque haya perdido peso precisamente sino porque de seguro se me ha encogido en dos tallas el alma. Tan inevitable como inútil uno se mira las manos bajo el sol ve caer el ensueño junto al chorro del grifo y encuentra en una cáscara de fruta el significado obsoleto de la alegría. Hay días en que el cuerpo se engalana solo como un mendicante sin el alma puesta y hay que dejarlo simplemente abrazarlo y dejarlo irse.
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