¿Cómo harán los otros para vivir
en esta elástica reclusión
sin un dolor bajo el bazo?
¿no les pesa acaso los hombros
el cuello
de tanto sostener
los delirios cada noche?
¿no les estalla el aire en los pulmones
cuando se asoman a la ventana?
Cuando caminan calle abajo
¿no sienten acaso un frío
mordiéndoles las piernas?
¿Cómo harán para despertar cada día
abrir los ojos
ser el mismo
y no sentir que han caído
en un sueño más profundo?
Bienaventurados los sedientos
los que apagan su fe
con gárgaras de infinito.
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